︎︎︎UN GRITO EN LA CALLE 


1 al 31 de julio 2021




Como primera residencia del Espacio de Todo, invitamos a la artista y mediadora Elena Blesa Cábez (ESP)* a realizar esta investigación durante un mes, quien trabajó con el entorno de Vallecas. El siguiente es un texto escrito por la residente que cuenta el proceso de trabajo, acompañado de imágenes del mismo. 

Fotografía de Antonio R. Montesinos para el proyecto “En Potencia - l´Hopitalet”

Mediante los gritos, proclamas y consignas, las vecinas a pie de calle han puesto de manifiesto sus demandas y reivindicaciones con relación al barrio, pero ¿qué ha pasado entre el Vallecas nuestro -1976- y las actuales demandas de asociaciones, vecinas y colectivos?

En esta investigación nos propusimos pensar cómo se ha utilizado el lenguaje, tanto oral como escrito, en relación con la construcción del imaginario social y político de Vallecas. Quisimos revisar qué voces configuran actualmente los discursos presentes en el espacio público, conectándolas con el imaginario histórico del barrio, para trazar así qué modificaciones ha habido en su actualización.


Como punto de partida decidimos analizar las proclamas utilizadas por los movimientos vecinales históricos de Vallecas. En el Madrid de posguerra surgieron algunas asociaciones de vecinos con el objetivo de reivindicar la mejora de sus condiciones de vida. El germen del movimiento vecinal y otras asociaciones en el barrio fue la precariedad de las viviendas de los suburbios que se originaron como consecuencia de los rápidos procesos de inmigración interna de españoles hacia Madrid.

Las reivindicaciones vecinales tenían como objetivo que las administraciones invirtieran en mejorar elementos básicos como el alumbrado de las vías públicas o el alcantarillado de sus barrios, aunque no se puede partir de la premisa de la existencia de una sola causa para explicar un fenómeno histórico tan complejo como la aparición de estos movimientos y asociaciones. El historiador Marc Suanes explica que un movimiento social es un sistema de narraciones, un sistema de registros culturales de su tiempo, un conjunto de explicaciones de cómo determinados conflictos sociales son expresados socialmente (01). Es precisamente esta narratividad del movimiento social, su capacidad de autoexplicarse, la que nos interesó para este proyecto.

Con el fin de la dictadura se continuaron arrastrando muchos de los problemas endémicos que ya existían en Vallecas y tantos otros barrios. Tras la muerte de Franco, la Gerencia Municipal de Urbanismo redactó tres Planes Parciales -planes de ordenación urbanística territorialmente limitados- que afectaban a Vallecas y pretendían gestionar sus problemas urbanísticos. En estos nuevos Planes Parciales se planteó la expulsión de la población en beneficio de los grandes propietarios de suelo. En ese momento se inició una nueva contraofensiva vecinal, que alcanzaría su momento más álgido en una manifestación convocada en junio de 1976. Era un momento de “crisis de la representación, crisis de los viejos proyectos revolucionarios y de las formas de organización. En definitiva, un panorama marcado por la incertidumbre, pero también de emergencia de nuevas formas de vida, de nuevas agregaciones vivenciales, de formas inéditas de movilización política, ¡de temáticas que recogen la potencia del no!, apoyándose en tramas de autoorganización social”(02).

A partir de finales de la década de los sesenta estas luchas vecinales fueron articuladas por las recién creadas Asociaciones de Vecinos. De hecho, fue la de Palomeras Bajas la primera en constituirse en 1968, aprovechando una fórmula asociativa que el régimen franquista había dispuesto para otros fines (03).

En la manifestación convocada en 1976, unas 25.000 personas recorrieron el barrio al grito de «Vallecas Nuestro». Este acontecimiento pasó a formar parte del patrimonio histórico del movimiento vecinal vallecano. Como explica la antropóloga Elízabeth Lorenzi en su libro Vallekas puerto de mar. Fiesta, identidad de barrio y movimientos sociales “un año más tarde se producía otro acontecimiento decisivo, un acuerdo por el que el Ministerio de Vivienda delimitaba la zona para la ejecución de los tres planes parciales, los terrenos donde se realojarían a las 12.000 familias afectadas, y en el que además se decretaba la expropiación de los terrenos de los grandes propietarios. Se empieza a vislumbrar el logro de tantas luchas”(04).

Hay una pregunta que atraviesa este proyecto: ¿qué ha pasado entre el Vallecas nuestro (1976) y las actuales demandas de asociaciones, vecinas y colectivos? Los movimientos sociales son muy diversos, pero de un modo bastante simplista podríamos diferenciar entre los movimientos sociales clásicos y los actuales. Los movimientos clásicos englobarían al movimiento obrero, el movimiento sindical y las asociaciones vecinales que, con la llegada de la democracia y el estado del bienestar fueron sufriendo un proceso de institucionalización en el que muchos y muchas de sus integrantes acabaron formando parte de partidos políticos oficiales. Los nuevos movimientos sociales tienen, en general, una práctica más asamblearia y rechazan su institucionalización. Proponen la participación ciudadana para conseguir su fuerza movilizadora y su estructura suele ser más descentralizada y orgánica que, a veces, dificulta su continuidad en el tiempo(05).

Imágenes del proceso de investigación, del archivo de Sergio Cabrera


Esta breve introducción nos sirve para situar la primera fase del proyecto, en la que, en paralelo a la revisión de material textual y fotográfico de archivo proporcionado por Sergio Cabrera y complementado con una visita al Anarchivo del Espacio de Todo, nos encontramos para conversar con varias personas vinculadas a diversos movimientos sociales, tanto de carácter vecinal como otro tipo de asociaciones.

Desde los años sesenta hasta la fecha se han lanzado todo tipo de consignas en multitud de movilizaciones. Muchas de ellas se convirtieron en pintadas(06), pegatinas, carteles u otro material que ha ido generando un archivo informal en el que se pueden detectar muchas de las demandas que han atravesado a estos movimientos y la evolución que estas han sufrido. Están presentes gritos y consignas como “queremos nuestros derechos y los queremos ahora”, “Derecho a techo” o “Nuestros padres emigraron, nosotros no, viviendas aquí y ahora”. Este rastro también puede seguirse a través de la memoria de aquellas personas y asociaciones implicadas en estos procesos y que aceptaron conversar con nosotres a lo largo del verano.


Conversaciones con colectivos del barrio. 


A partir de estos encuentros fuimos generando un mapa de agentes o entidades que de algún modo entendemos conectados con los movimientos vecinales surgidos a partir de los años sesenta y sus luchas. Luchas que ya no sólo se basan en la demanda de una vivienda digna y equipamientos públicos, aparecen también asociaciones de carácter feminista o antifascista. Resulta interesante destacar cómo, desde varias asociaciones y espacios como La Villana de Vallekas(07) -centro social autogestionado que aglutina a diversos colectivos, como la PAH Vallecas, el Orgullo Vallekano o la Escuela de las Periferias- se detecta cierta tendencia a rescatar un relato histórico que reproduce una narrativa estereotipada en relación con Vallecas, dejando de lado muchos otros elementos que podrían enriquecerlo y diversificarlo. En la actualidad se cae en una reproducción de este que no se ajusta con la realidad social. La aparición de relatos otros está siendo reivindicada por diversos colectivos, como Orgullo Vallekano, que apuestan por una ruptura con el imaginario discursivo, gestual y visual tradicionalmente asociado con la izquierda asociativa y por generar unos discursos propositivos. Estos nuevos modos de hacer ponen en el centro los derechos sociales, la autonomía y los cuidados del colectivo, rompiendo con las posiciones ideologizadas tradicionales. Esta podría ser una de las principales diferencias con las Asociaciones Vecinales que todavía perviven en la actualidad.

Esta parte de la investigación se complementó con una serie de rutas por distintos puntos del barrio donde detectamos mayor presencia de este tipo de proclamas en el espacio público. Durante estos paseo las fotografiamos, ya fuesen carteles, pintadas, pegatinas, camisetas, etc. A partir de estas fotografías, sistematizamos toda la información escribiendo todo el texto en un gran mural que después utilizamos durante el taller como referencia. Más allá de la organización del material, por zonas y temas, y de la visibilización de aquellas palabras que se repetían de manera recurrente, este vaciado sirvió para liberar el mensaje de toda carga visual. Dentro de los movimientos sociales se han ido generando ciertas estéticas muy connotadas -mediante el uso de determinadas tipografías, colores, composiciones…-. Son visualidades posicionadas a nivel político, incluso más que el propio contenido textual, que en ocasiones puede llegar a ser muy vacío y ambiguo, como por ejemplo: “gobierno dimisión”, “power is people” o “lucha y resiste”. ¿Contra qué se lucha? ¿Quién resiste?



Registro de consignas encontradas en las derivas de calle.


También visitamos algunos de los espacios que han intentado recuperar desde los nuevos colectivos, reivindicando un territorio con características identificables propias y no sólo definiéndose como otredad o periferia. Mediante la creación de nuevos espacios y tradiciones se pretende generar un nuevo relato identitario, un nuevo imaginario que reviva un sentimiento de comunidad que ha ido desapareciendo en los últimos años con los procesos de gentrificación y desplazamiento sufridos en algunos de los barrios de Vallecas.

Imágenes del taller realizado en el Espacio de Todo.
 

A la hora de abrir la investigación a aquellas vecinas que no forman parte de ningún colectivo o asociación, convocamos un taller el 22 de julio de 2021 en el Espacio de Todo para investigar de manera colectiva en torno a los usos del lenguaje en el espacio público. En una sesión de dos horas tratamos de analizar los desplazamientos y actualizaciones de diferentes discursos y demandas de carácter local, poniéndolos en relación con material de archivo previamente seleccionado. Invitamos a cada participante a aportar a la sesión aquellas consignas, gritos, proclamas que hubiese visto u oído en las calles y le hubiesen generado interés. Así, propusimos trabajar en torno a las siguientes temáticas: vivienda, política públicas/comunes, movimiento feminista y LGTBI+ y anti/fascismos. La selección de estas temáticas no fue casual ni caprichosa, nos permiten trazar una genealogía de estas demandas desde los años setenta, cuando iniciativas como el Teatro de barrio obrero describían así su propuesta:

 
En su inicio fue la necesidad la que creó, allá por los primeros 70, el movimiento. Íbamos contra Franco. Reivindicábamos nuestros problemas cotidianos de trabajadores: derecho a viviendas dignas, derecho a una cultura sexual, derecho a ser personas, contra la explotación, la miseria ¡en fin! Ya se conoce de sobra aquella situación (08).

Esta conexión también puede leerse en las calles de Vallecas en la actualidad, donde, durante los paseos, encontramos consignas como: “No son nostálgicos, son nazis” u “Orgullo. Libertad para ser”(09). Si bien es cierto que hay líneas ideológicas que se mantienen, algunas chocan en sus planteamientos. Quién decide escribir “Ayuso perra” pudiendo escribir “Ayuso dimisión”, no está precisamente alineade con quién siente la necesidad de escribir “macho, cuestiona tu privilegio”, aunque a priori pudiésemos catalogarlas todas ellas de proclamas de izquierdas.

Registro de consignas encontradas en las derivas de calle.


El taller se pensó en forma de discusión abierta mediante la cual detectar qué cambios ha habido en el vocabulario presente en paredes y muros. Aparecen nuevos conceptos y luchas que históricamente no tenían presencia alguna: transfobia, gentrificación, emergencia social, ley trans, machirulo, capacitista, desahucio… Aunque algunos como la noción de barrio o clase obrera se mantienen muy presentes.

A parte de revisar el archivo histórico y el archivo de pintadas y textos callejeros que se fue generando durante el mes de residencia, nos detuvimos a analizar El barrio es nuestro, proyecto realizado por el colectivo Todo por la Praxis en 2012. Este proyecto partía de la investigación con la colaboración de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) en relación con los movimientos vecinales a través de la recopilación y revisión de fotografías de las distintas movilizaciones llevadas a cabo desde los años setenta. Así que la propuesta de Un grito en la calle podía ser leída como una suerte de actualización del ejercicio realizado por el colectivo casi diez años antes.

La mayoría de las primeras reivindicaciones vecinales tenían como demanda mejoras en los equipamientos y en el acondicionamiento de los barrios.  Por este motivo se escogió El barrio es nuestro como hilo conductor de ese proyecto(10). Bajo este lema se buscó sintetizar el espíritu y eslóganes utilizados en las diversas movilizaciones para reivindicar mejoras en los servicios sociales, en los equipamientos públicos y en el acondicionamiento de los barrios(11).

Para el proyecto de 2012 se articuló la proclama escogida en diferentes formatos. A parte de la reproducción de este eslogan en lonas, carteles y pegatinas, se construyó un gran “cartel corpóreo” -como lo ha denominado el colectivo- que ha pasado a formar parte del parque de esculturas públicas de Palomeras Bajas.

Me tomo la libertad de hacer un breve recorrido por esta pieza ya que, de algún u otro modo, esta ha pasado a formar parte del imaginario vallecano a muchos niveles, tanto en lo institucional como en lo personal. Pero no por ello deja de suscitar preguntas, preguntas que no son nuevas. Por un lado, Daniel Villegas ya reflexionó en 2012 sobre esta pieza y su afirmación: “¿De quién es el barrio?, ¿desde dónde se realiza tal aserto? ¿cuál es el contexto en el que se inserta? ¿de qué modo se hace visible? Estas son algunas de las preguntas que aparecen cuando estas palabras toman cuerpo”(12).

Para este análisis se volvía a apelar al pasado izquierdista y combativo de la mayor parte de los habitantes del barrio desde los años 40. Se consideró un barrio obrero, de migrantes, tanto nacionales como internacionales, que de manera colectiva ha mantenido una postura antagónica frente al poder institucional. Esta postura tiene su justificación en un abandono visible por parte de los responsables políticos municipales, aunque precisamente esto también la ha alimentado.

Este distrito era el único de Madrid que resistía a la hegemonía de la derecha, o al menos así había sido hasta las elecciones a la Asamblea de Madrid de 2021, en las que el Partido Popular (PP) también fue la fuerza más votada en los distritos electorales de Puente-Vallecas y Villa-Vallecas(13).

Registro de consignas encontradas en las derivas de calle.


Con este giro político hacia la derecha sobrevolando nuestro taller, la fase de análisis y reflexión desembocó en esta cuestión: ¿es posible actualizar una consigna como «El barrio es nuestro»? Si bien algunas de las líneas de acción de los movimientos sociales -como la lucha por la vivienda, las políticas públicas o más recientemente comunes, los movimientos feministas y LGTBIQ+ o las luchas antifascistas- siguen vigentes, ¿quién es el sujeto de estas demandas? ¿Sigue existiendo un nosotros capaz de canalizar las demandas y deseos comunitarios? Este “Vallecas es nuestro” o “El barrio es nuestro” parte de un modo de enunciación colectivo. Bajo el nuestro intuimos un nosotros que nos lleva a pensar en un deseo colectivo que mueve a la comunidad. Históricamente se había gestado un sujeto político vallekano muy vinculado a un tipo de militancia de izquierdas homogénea que se ha visto fracturado en los últimos años con la aparición en la esfera pública de los discursos identitarios que durante años habían estado silenciados por los discursos políticos hegemónicos.

Así, como cierre de esta investigación, propusimos una acción colectiva, una infiltración sutil en el espacio público -un espacio cada vez más legislado y controlado, cada vez más impersonal y con menos rastro de estas luchas en las calles- mediante la cual invitamos a reflexionar sobre el imaginario vallekano. Frente a la imposibilidad de generar cualquier tipo de afirmación que dialogue con las proclamas históricas, se abren las preguntas. Optamos por quedarnos con dos de ellas: ¿qué barrio? Y ¿cuán nuestro?



Diseño que fue impreso en camisetas y puesto a modo de cartel de calle en el front del Espacio de Todo



Desde el ciclo de revueltas sucedidas entre 2011 y 2013, hemos visto como el espacio público se ha convertido en un espacio cada vez más legislado y donde cualquier acción, ya sea política o artística, es cada vez más compleja en términos legales. De aquí surge la estrategia de que nuestro diálogo con El barrio es nuestro se contemple como una acción momentánea, efímera. A partir de un diseño elaborado con las preguntas que surgieron del taller, realizamos una serie de camisetas y bolsas estampadas manualmente en serigrafía.



Optamos por esta técnica ya que es una de las técnicas de estampación que permite mejores resultados y mayor número de copias de manera DIY. Frente a otros modos de reproducción de imagen completamente tecnificados, la serigrafía nos permite controlar en todo momento el proceso de impresión y generar nuestro propio circuito de producción sin tener que externalizarlo.



︎Apertura proceso “UN GRITO EN LA CALLE”


El 31 de julio de 2021 salimos vestides con camisetas y bolsas estampadas con la consigna surgida del taller. Nos instituimos como espacio de protesta dentro del espacio público y liberamos parte de la textualidad de la esfera pública de su carácter institucionalizado o mercantilizado tan propio de la altermodernidad. Cerramos esta fase del proyecto en un paseo colectivo que nos lleva desde el Espacio de Todo a la escultura El barrio es nuestro para, aunque sea de manera temporal, invitar a pensar de quién es el barrio.



Puedes ver la receta que preparó Elena Blesa para la apertura del proceso en ︎︎︎Recetas


*Elena Blesa Cábez (La Sénia, Tarragona, 1988) Mi nombre es Elena Blesa Cábez, soy investigadora, artista y mediadora. Mi investigación se centra en el análisis de estrategias adoptadas desde el arte contemporáneo para repensar el concepto de ciudadanía hoy en día. Situándome en un punto intermedio entre la pedagogía y la producción artística, trabajo principalmente desde metodologías colectivas y práctica dialéctica.
Desde 2018 soy artista residente en FASE (L'Hospitalet de Llobregat) y coordinadora de los proyectos de educación y mediación en el programa de Artes Visuales de Can Felipa. Formo parte de la asamblea del Institute of Radical Imagination -plataforma de trabajo transnacional que experimenta los cruces entre artes y el activismo desde la práctica de la investigación militante- y del Frente Sudaka -colectivo de investigación/acción transfeminista y decolonial.


Notas

  1. Marc Suanes Larena, Plantant cara al sistema, sembrant les llavors del canvi: els moviments socials al Tarragonès (1975-2010) (Tarragona: Arola Editors, 2010), 12.
  2. https://elpais.com/diario/1978/08/02/madrid/270905058_850215.html
  3. Todo por la Praxis. “¿De quién es el barrio?”, recuperado de: http://todoporlapraxis.es/de-quien-es-el-barrio/
  4. Elizabeth  Lorenzini, Vallekas puerto de mar. Fiesta, identidad de barrio y movimientos sociales (Madrid: Traficantes de sueños, 2007), 40.
  5. Marc Suanes Larena, Plantant cara al sistema, sembrant les llavors del canvi: els moviments socials al Tarragonès (1975-2010) (Tarragona: Arola Editors, 2010), 12.
  6. Prefiero la utilización de la palabra pintada a la palabra graffiti, tanto por una vinculación emocional y política, como por el hecho de querer centrar mi atención en el mensaje que estas muestran y no en su valor estético o artístico
  7. https://www.lavillana.org/
  8. Sixto Rodríguez Leal, De Vallecas al Valle del Kas. Otra transición (Madrid: Radio Vallecas, 2017), 71.
  9. Leído en la calle, Portazgo, 18/07/2021.
  10. Estas y otras consignas fueron recopiladas por TxP junto a Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) en 2012. Algunas otras fueron: Queremos nuestros derechos y los queremos ahora/ El barrio es nuestro. / Derecho a techo. / Salvar el barrio. / Solución: luchar con la asociación./ Viviendas aquí y ahora./ Viviendas protegidas, viviendas especulativas./ Tu casa está fuera./ Más soluciones, menos construcciones./ No queremos barro./ Yo también quiero semáforos./ Nuestros padres emigraron, nosotros no, viviendas aquí y ahora./ No queremos vivir entre escombros. / Somos pedazo de la ciudad. / Hay que arreglar el barrio.
  11. Todo por la Praxis. “El barrio es nuestro”, recuperado de: https://todoporlapraxis.es/043-el-barrio-es-nuestro/
  12. Daniel Villegas. “¿De quién es el barrio?”, recuperado de: http://todoporlapraxis.es/de-quien-es-el-barrio/
  13. Porcentaje de votos de los primeros partidos por municipio, elecciones a la Asamblea de Madrid de 2021. Recuperado de: https://resultados2021.comunidad.madrid/Resultados/Comunidad-de-Madrid/r-1/es


Bibliografía

- Rodríguez Leal, Sixto (ed.). De Vallecas al Valle del Kas. Otra transición (segunda edición). Madrid: Radio Vallecas, 2017.

- Lorenzini, Elizabeth. Vallekas puerto de mar. Fiesta, identidad de barrio y movimientos sociales. Madrid: Traficantes de sueños, 2007.

- Suanes Larena, Marc. Plantant cara al sistema, sembrant les llavors del canvi: els moviments socials al Tarragonès (1975-2010). Tarragona: Arola Editors, 2010.














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