Esta plataforma toma como referencia la geolocalización sur de Madrid donde se encuentra el espacio, para construir una relación que permee conceptualmente las prácticas artísticas y de investigación. Su línea de trabajo como base curatorial, desde la que se generan los comisariados anuales o por ciclos, plantea la noción de sur, como condición simbólica a ser interpelada desde diversos tipos de proyectos de arte contemporáneo. Queremos preguntarnos qué significa ser sur, quiénes son sur, y el por qué de las determinaciones binarias asociadas al término instalado globalmente. Desde ahí se desprenden los diversos ciclos de programación, que en este caso, van naciendo desde las propias investigaciónes y creaciones de nuestro colectivo Todo por la Praxis. Las acciones que se generan mediante este tipo de programación tienen como objetivo producir una reflexión estética y crítica que explore un tipo de descentralización del pensamiento, propiciando otras relaciones y resultados entre agentes artísticos con diversos discursos y lugares de enunciación.

Los elementos que aquí confluyen permiten una potencia territorial y simbólica que nutre la práctica investigativa y creativa, tanto del colectivo como de nuestres invitades.

Bajo cuatro modalidades de trabajo que se relacionan directamente con espacios específicos ubicados al interior del Espacio de Todo, se van configurando los resultados que operan bajo esta línea curatorial: Barrionalismos; Coyuntura en obra; Otro(s)ures, Techo Sostenido y Anarchivo. El mecanismo de trabajo son residencias y/o proyectos de investigación y producción, que funcionan mediante invitaciones que dependen de apoyos públicos para el espacio, o acogida de proyectos que son de interés para este marco conceptual, y que tienen financiación propia.  

La comida, como parte de la puesta en común de estos procesos, es un elemento transversal que nos permite pensarnos juntes, haciendo conversar nuestras prácticas culturales e identitarias para potenciar su capacidad crítica colectiva. Es por ello que hemos instituido que todos los procesos y resultados estén atravesados por la cocina que tanto nosotres como nuestres invitades preparamos y compartimos para reflexionar sobre los proyectos que realizamos.

︎︎︎“El club de las malas hierbas” Programación 2022 - 2023


Darle un valor simbólico a la mala hierba, maleza o arvense, constituye una analogía a lo que implica construir un futuro utópico en torno a otras formas de vivir y de resistir a la cultura hegemónica. Los modos de clasificación que han sido instaurados a lo largo de la historia occidental, constituyen una verdad única en torno a cómo se designan las cosas, desde una perspectiva colonizadora del pensamiento. Uno de estos modos lo vemos representado en la forma en que se señalan las plantas que interrumpen la función productiva e industrial de la agricultura. La “mala hierba” es descrita en los diccionarios como una planta que se extiende de forma silvestre, cuya presencia empaña los deseos humanos de sostener un sistema oficial representando en un cultivo, jardín, césped, acera y otros espacios. Su irónica definición se traslada incluso a la lógica de la mala persona que debe dejar de existir o que cuesta que muera. Su condición binaria en torno al bien y el mal, reafirma la construcción dominante del lenguaje que construye determinados relatos.

Si subvertimos su sentido, y nos ubicamos del lado de los arvenses con perspectiva política y contranarrativa, la maleza nos representa: queremos ser la resistencia, la radicalidad, les que no van acorde a los deseos humanos bajo el orden del capital, les que buscan regenerar aquello que ha sido intervenido por un sistema neoliberal.

Este ciclo de programación, es una invitación a unirse a un club que homenajea la disidencia desde la analogía entre lo que queremos ser como colectivo y lo que buscamos generar como espacio, como la maleza, en torno a nuestro planteamiento curatorial. Un club que no es normativo y que, sobre todo, no se corresponde con la productividad esperada por el modelo oficial, tanto social como artístico, que construye y controla nuestras subjetividades. Queremos piratear esa forma de pensamiento dominante mediante la articulación de quienes nos sentimos como una mala hierba, y queremos actuar como tal. La maleza nos representa. Es el código bajo el cual simbolizamos nuestros deseos como espacio. Somos ese paradigma que busca deconstruir la hegemonía para problematizar nuestra existencia. Insistimos en existir como queremos existir: desde la imaginación colectiva y radical.


“Jardín de las malas hierbas” es la obra que como Colectivo Todo por la Praxis, hemos realizado para dar cuenta conceptualmente de la programación de este nuevo ciclo, en el marco de la exposición “Todo lo demás” en CentroCentro Cibeles, que reunió a 20 espacios de creación contemporánea de Madrid, entre los que exhibió Espacio de Todo. Esta instalación es un jardín elaborado a modo de parterre, en donde se ubica un monumento central que hace alusión a las palabras dichas en octubre del 2022 por el Jefe de la diplomacia europea en España, en las que señala la diferencia entre Europa como jardín y el “resto” del mundo como una jungla. Esta metáfora nos llevó a relacionar la idea de jungla espontánea, indómita y rústica, con la noción de hierba espontánea, y elaboramos una contracategoría de malas hierbas que se ubican entre las plantas del jardín, las mismas que aparentemente son las que amenazan narrativamente lo que quiere ser Europa, tanto política como racialmente.






 

















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